UN NUEVO INICIO
UN NUEVO INICIO
Hoy es 15 de enero de 2026.
Me preocupaba el inicio del año nuevo. Cuando estábamos cerrando el 2024, yo estaba muy emocionado por el año que venía. No había nada planeado ni nada que prometiera que el año entrante sería excepcional, pero algo dentro de mí me hacía esperarlo con mucha ilusión.
Quizá fue la forma en que comencé el año en cuanto a expectativas, pero en general el 2025 sí fue uno de los mejores años de mi vida. Sin duda, en los aspectos económico, familiar y social, fue un gran año para mí. Incluso lo fue para el despacho; considero que 2025 fue el año en el que por fin logramos consolidar el proyecto. Hay quienes dicen que una empresa que logra sobrevivir cinco años alcanza la estabilidad. En nuestro caso, los primeros tres fueron complicados: no teníamos una cartera de clientes importante y, por tanto, el flujo de dinero no era constante. Peor aún, el poco dinero que entraba se destinaba casi por completo al pago de rentas, equipo y mobiliario indispensable.
Entonces comenzó 2025 y todo se desbloqueó. Llegó un cliente grande que nos permitió estabilizar el pago de rentas y, a partir de ahí, por primera vez pudimos ver ganancias reales. Empezamos a darnos ciertos lujos que antes no podíamos permitirnos, como adquirir mobiliario que antes parecía inalcanzable. Antes cada quien tenía que cargar su computadora para trabajar; ahora logramos comprar dos computadoras de escritorio todo en uno y varias laptops. Compramos libreros, mesas de centro, una mesa de juntas y hasta cuadros de arte para decorar las oficinas.
A nivel personal, también comenzaron a llegar esas pequeñas cosas que antes no estaban al alcance. En fin, el 2025 fue un año muy bendecido para nosotros.
A diferencia de lo anterior, no estaba tan emocionado por el 2026. Tal vez no quería que terminara un año que nos dio tanto; quizá era simple superstición, pero no sentía emoción por iniciar el nuevo año, e incluso había algo de miedo. Eso me hacía pensar que sería un mal año, porque si había esperado con tantas ganas el 2025 y resultó ser un gran año, entonces iniciar el 2026 sin emoción —y con temor— significaría que sería malo. Así funcionaba en mi cabeza.
Otro punto en contra del 2026 es que, históricamente, mi vida parece moverse en ciclos: un año bueno, uno malo, luego otro bueno y luego otro malo. Por esa lógica, el 2026 caía en uno malo. Todo apuntaba a esas conclusiones y nada me daba razones para sentir entusiasmo.
El 2025 lo terminamos en un hotel aquí en Pachuca. Mis papás querían ir a una fiesta de fin de año organizada por un hotel, donde tocaría un grupo que les gusta. Suponiendo que, al ser una fiesta de fin de año, terminaría al menos a la una o dos de la mañana, el traslado de regreso a casa se complicaba, así que decidimos quedarnos ahí una noche. También fue una experiencia nueva para nosotros: nunca nos habíamos quedado en un hotel, ni siquiera en uno de nuestra propia ciudad. Fue una experiencia distinta y agradable, y eso hizo que el inicio de año fuera diferente para todos.
A mí no me gusta tanto el ruido ni la fiesta. Me gusta desvelarme, pero no en esos contextos. Así que comencé el año cansado y harto del ruido, aunque no quería que mis papás se perdieran lo que querían ver solo porque yo ya me quería ir. No fue la mejor forma de iniciar el año para mí, pero sí fue una forma distinta.
Apenas unos días después, en los primeros de enero, se descompuso la televisión de mis papás, así que me ofrecí a comprarles una nueva. La pantalla que tenían llevaba al menos diez años en la casa y quizá, por estar tan acostumbrados a ella, no nos habíamos dado cuenta de lo pequeña que era. Al menos así lo percibí yo, por lo que decidí comprar una más grande. Tan grande que, al colocarla sobre el mueble donde estaba la anterior, la televisión abarcaba casi todo el ancho del mueble y casi tocaba el techo. Creo que ese sí fue un buen inicio de año. Necesitaba algo así, algo que me demostrara que grandes cosas podían pasar este año.
Llevo varios días pensando en comprar un auto. Quizá ahora sí este sea el año en que lo haga. Ya he cotizado en algunos lugares y no lo veo tan complejo. En conclusión, creo que este año también será bueno.
Por eso decidí regresar a este blog. Más allá de las supersticiones y de todo lo que pensaba al cierre del año, lo importante es hacer que las cosas pasen, y eso implica disciplina. Así que, si este año estuviera condenado a ser malo para compensar el anterior, pienso neutralizarlo con disciplina. Porque a la gente disciplinada le va bien, no por suerte, sino porque hace que sus propios actos tengan como consecuencia que le vaya bien.
Parte importante de ser disciplinado es este ejercicio de escritura. Hasta el año pasado, esta página respondía más a la intención de tener un lugar donde guardar lo que pienso y conservarlo a futuro, sin importar que otras plataformas desaparezcan con el tiempo. Una página web no desaparece a menos que se deje de pagar el dominio. Ahora quiero cambiar un poco el enfoque y usar este espacio como una herramienta de disciplina. Tal vez no con una entrada semanal, pero sí con algo cada quince días o cada mes. Esta página debe tener un uso mucho más real y constante.
Conclusión rápida: un nuevo inicio.